viernes, 14 de septiembre de 2012

El rol de las ONGs en las RR.II: Caso Greenpeace



En la segunda década del siglo XX y con el avance de la globalización comenzaron a  surgir nuevos actores a nivel internacional que en varias ocasiones llegan a competir con los Estados en cuanto a poder y riqueza. Estamos hablando de las ONGs, que junto a las empresas multinacionales se consolidaron como partes gravitantes de las relaciones internacionales.

El caso que queremos analizar aquí, se me planteó luego de observar la nueva campaña de publicidad de Greenpeace Argentina de “No transamos con nadie”, dedicada a gobiernos y corporaciones. Vamos a aprovechar este ejemplo para demostrar uno de los tantos roles que estas entidades pueden ejercer en el escenario internacional. 

Como ya sabemos, Greenpeace es una organización no gubernamental ecologista creada a principios de los ’70 en Canadá con el fin de proteger y defender el medio ambiente (uno de los nuevos temas de la agenda internacional). Busca cumplir con estos propósitos mediante campañas mediáticas y acciones concretas. Pero uno de los puntos que más nos interesa es la cuestión de la financiación. La organización cuenta con presencia en más de 41 países y múltiples oficinas ocupadas por una gran cantidad de empleados y un número aún más grande de voluntarios. Sostiene toda esta infraestructura (a la que se le suma una flota entera de barcos) con aportes voluntarios de individuos, rechazando supuestamente las donaciones provenientes de sectores políticos y empresariales. Escribimos supuestamente porque está comprobado que gran cantidad de los millones que maneja la organización anualmente provienen de grandes empresas multinacionales a través de sus fundaciones asociadas, gran ejemplo: la Rockefeller Brothers Fund., vinculado al sector petrolero con la Standard Oil.[1] Siguiendo en el rubro petrolero, en el 2000 Greenpeace sorprendió con la adquisición de acciones de la Shell[2], justificando esta medida como una estrategia para influir en la toma de decisiones de la multinacional.

Así como es el caso de las petroleras, se sospecha que muchas otras empresas y gobiernos “auspicien” las acciones de Greenpeace. Es así como llegamos otra vez a la vinculación con la Argentina.

Nuevamente en el año 2000, el gobierno australiano confirmó que la Argentina, a través de su empresa estatal INVAP (Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado), se impuso en una licitación por la construcción e instalación de un reactor nuclear destinado a la investigación médica.[3] Esto marcó un hito para la industria de alta tecnología argentina al ser la exportación con mayor valor realizada hasta el momento, aproximadamente 180 millones de USD. Hecho que queda magnificado aún más por haber vencido en la licitación a propuestas de empresas importantes como Siemens AG de Alemania y Technicatom de Francia.

El hecho fue duramente criticado por Greenpeace, llegando a alegar que se generaría basurales radioactivos en la República (hecho que no era cierta y que quedaba expuesto en el plan de trabajo aprobado entre Australia y la Argentina) y que se atentaría contra el futuro de la nación. La campaña mediática fue de gran envergadura y se involucró a personalidades locales (Pergolini, Lanata, Darín etc.). Pese a estos intentos por boicotear la exportación, el Senado ratificó el acuerdo.

De haberse incumplido el contrato, se hubiese asestado un duro golpe a la industria de alta tecnología nacional al perder credibilidad a nivel internacional, sumado al hecho de dejar pasar la posibilidad de afirmarse dentro de los países punta en cuestiones de energía nuclear. En un comunicado en el 2002 Greenpeace llegó a afirmar que buscaba “esterilizar” el INVAP.[4]

Es difícil no pensar que así como muchas petroleras son indirectamente patrocinadoras de las campañas de esta ONG, muchas otras multinacionales dedicadas también al rubro energético no lo sean. En este caso, tanto para Technicatom como Siemens, 180 millones de dólares no eran una cifra significante. El problema para ellos se radicaba en la posibilidad del surgimiento y crecimiento de nueva competencia.

Es interesante ver como esta organización ataca casi siempre blancos de esta índole en países que no son líderes en la materia. Poco se habla de las termoeléctricas contaminantes en el Reino Unido, claro, pueden ser potenciales financistas.

Los hechos aquí presentados son fruto de una pequeña investigación y tienen una gran parte de conjetura propia, pero creemos que los datos coinciden para poder afirmar que Greenpeace ocupa una posición estratégica en el escenario mundial, sirviendo como agente publicitarios de los intereses de gobiernos y empresas que tengan el capital para contratarlos.






[4] Cabe mencionar que todo el proyecto se encontró bajo la vigilancia de la OIEA y con el cumplimiento de los máximos estándares de calidad y seguridad.

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