jueves, 5 de julio de 2012

¿El fin del Tratado Antártico?


El constante aumento de la demanda energética a escala mundial y el incremento en la producción industrial demandan cada vez más recursos. Esto impulsa el precio de estos y lleva a considerar fuentes antes consideradas inviables. Una de esas es el continente antártico, protegido desde 1961 por un tratado internacional  que puede llegar a su fin en las próximas décadas. ¿Qué hará Argentina?

Cuando se suscribió el Tratado Antártico en 1959 el mundo era diferente. La Unión Soviética amenazaba con extender le Guerra Fría hasta el continente austral, Argentina y Chile vivían años de tensión con el Reino Unido por los recurrentes choques en los mares gélidos del sur y todavía estaba cerca el fin de la segunda guerra mundial. Uno de los fines de este instrumento internacional de derecho fue la pacificación del último continente virgen. Y durante varias décadas funcionó: los principales conflictos de soberanía y el avance de la huella humana se detuvieron.

Pero para fines de los ’80, con las negociaciones sobre la Convención de Minera que quedó trunca y fue reemplazada por el Protocolo de Madrid en 1991 (que postergó el Tratado hasta 2048) ya se vislumbraba un posible cambio del marco vigente desde 1961.

En la actualidad observamos un revival de la economía de antaño, los recursos naturales y estratégicos recuperaron la escena de las relaciones económicas mundiales que había sido copada por ámbitos financieros. Por eso, y de la mano también de los altos precios de los commodities y  la creciente demanda por dichos recursos se acerca cada vez mas el momento en que el Tratado Antártico deba ceder ante los intereses económicos de los países del mundo. 

Esta comprobada la presencia de diversos recursos en el continente antártico y el lecho marino circundante. Petróleo, carbón, oro, plata y uranio son algunos, y ni hablar del agua dulce en forma de hielo.   

La misma debilidad legal del Tratado Antártico podría precipitar su caída. En dicho instrumento se afirma que existen dos tipos de miembros, consultivos (con voz y voto) y observadores. Cualquier país que cumpla con lo estipulado en el Tratado y Convenciones posteriores puede ser observador, y cualquier que realice actividades en la Antártida puede ser consultivo. Los miembros consultivos pueden llamar en cualquier momento a una revisión del Tratado y en esta se puede modificar o derogar de ser pretendido por las partes.
Un posible escenario sería que el valor (por agotamiento de fuentes ya explotadas y/o incremento de la demanda) de los recursos naturales continúe en aumento y se vuelva rentable la explotación en la Antártida, algún estado consultivo o nuevo miembro consultivo (impulsado por otro o por motus propio) llame a una revisión del Tratado Antártico. Nada garantiza que para dicho momento las naciones que lo suscribieron y completaron en el siglo XX mantengan su posición original. La Antártida se abriría al juego de la política internacional y la económica.

Es para ese momento que naciones como la Argentina (miembro fundador del TA y con una larga historia antártica) deben estar preparadas.

Específicamente el reclamo de soberanía argentino y el chileno son los más amenazados, ya que el Reino Unido reclama el 100% del primero y el 60% del segundo. Las pretensiones británicas son reconocidas además por los otro cuatro estados con reclamo oficial en la Antártida: Francia, Noruega, Australia y Nueva Zelanda.

Frente a esto la Argentina y Chile ya están coordinando sus acciones y acordaron dejar las disputas bilaterales para enfocarse en mantener los legítimos reclamos frente a los intereses extracontinentales. Pero la fuerza de ambos puede no ser suficiente para contrarrestar a un bloque compuesto por miembros de la OTAN y otros.

Chile y Argentina deben analizar la posibilidad de formar un bloque conjunto con naciones vecinas, también con intereses en la Antártida, específicamente Brasil (aunque también estarían Perú y Uruguay). El gigante de Sudamérica aplica una teoría diferente para la delimitación de los reclamos (La Teoría de la Defrontación frente a la de los Sectores), y le costaría a Chile y Argentina una parte de sus pretensiones. Queda a criterio de estos si es conveniente sumar a Brasil a la disputa a cambio de ceder terreno o enfrentarse a las pretensiones británicas por cuenta propia.

Es muy probable que el Tratado Antártico no complete su ciclo de vida estipulado y si bien este fin se ve aún lejano en el tiempo es necesario estar preparado para cuando llegue y no nos quedemos sin un pedazo de la torta.

miércoles, 20 de junio de 2012

Doble discurso en las RR.II: El Reino Unido y la Isla Diego García


Las bases con las cuales el Reino Unido argumenta la ocupación de las Islas Malvinas pueden ser objetadas simplemente con analizar las formas en que actuó respecto a otras colonias repartidas por el mundo, como es el caso de la Isla Diego García en el Océano índico.

La teoría realista de las relaciones internacionales dicta entre otras cosas la permanente búsqueda  de poder relativo de los estados con el fin de perpetuar su existencia y cumplir con sus demás objetivos nacionales. Esto lleva en muchos casos al surgimiento de contradicciones discursivas y practicas, cayendo consecuentemente en la hipocresía (herramienta “no invalida” en la política internacional y practica milenaria). El doble discurso o doble estándar es un arma de doble filo al permitir a un estado poder tomar justamente dos posiciones contradictorias habilitando formas paralelas de operar. Pero el problema radica en cuanto esta información obtiene repercusión mediática o simplemente cae en el escritorio equivocado. La opinión pública suele ser el verdugo del doble estándar.

En los siguientes párrafos intentare difundir uno de estos casos de hipocresía aplicada a las relaciones internacionales, caído (intencionalmente) en el olvido. Nuestro actor principal, el Reino Unido de Bretaña e Irlanda del Norte.

La semana pasada se llevó a cabo una nueva conferencia del grupo de los 24, también conocido como el Comité de Descolonización en las Naciones Unidas. Allí una importante delegación argentina renovó los legítimos reclamos nacionales sobre las Islas Malvinas frente a otra delegación compuesta por lobistas de los intereses ingleses. La cuestión de la soberanía sobre el archipiélago y las islas aledañas en el Atlántico Sur han copado en los últimos meses las tapas de los principales medios de Buenos Aires y Londres.

Como sabemos, mientras la Argentina reivindica sus derechos basándose en la expulsión por la fuerza de los pobladores argentinos en 1833, su cercanía geográfica y los títulos heredados del Imperio Español los ingleses se escudan detrás del argumento de la autodeterminación de los pueblos o intereses de los isleños (a los cuales consideran nativos, contradiciendo definiciones de la ONU). ¿Pero con cuanta convicción sostiene Londres el ideal de la autodeterminación de los pueblos? ¿Hasta que punto no es una simple excusa para mantener sus intereses geopolíticos y económicos en la región?

Les presento al atolón[1] Diego García, ubicado en el Océano índico y parte de los territorios británicos del mismo (BIOT por sus siglas en inglés). Diego García es la principal masa de tierra del Archipiélago de Chagos (Que incluye entre otras a las Islas Salomón). 

Originalmente colonizada por los franceses hacia fines del siglo XVIII fue transferida a causa de los Tratados de Paris de 1814 a la corona británica. Desde entonces y hasta 1965 permaneció como colonia británica administrada desde Mauricio (también obtenida por los tratados antes mencionados). A mediados de los ’60 el Reino Unido adquirió por 3 millones de libras el Archipiélago de Chagos de Mauricio para crear el BIOT.[2]

Inmediatamente después comenzaron las negociaciones entre el Reino Unido y EE.UU para la instalación de una base naval[3] de los últimos en las islas en cuestión. El 30 de diciembre de 1966 se oficializó el préstamo de la isla Diego García para el establecimiento de dicha base a cambio de la condonación de una deuda que poseía el Reino Unido a favor del país norteamericano por un lapso no menor a los 50 años.

Los documentos intercambiados por las partes hablaban de una masa de tierra inhabitada. Cabe aclarar que para 1966 la isla Diego García contaba con una población de casi 1000 habitantes cuyos ancestros arribaron al lugar a fines del siglo XVIII (a los que se le suman contratistas de Mauricio y Seychelles) y que se dedicaban a trabajar en las diversas plantaciones de la isla. Contaban con escuelas, hospitales e iglesias. Era menester que el Reino Unido se deshaga de sus súbditos antes de entregar la isla a los norteamericanos.
Entre 1965 y 1973 más de 400 familias debieron, voluntaria o involuntariamente, emigrar hacia Mauricio. En muchos casos fue necesario el uso de la fuerza  (involucrados relatan que se “gasearon” las mascotas de los residentes antes de estos ser deportados de la isla). Se les prometió una compensación monetaria de 650.000 libras esterlinas (algo menos que 3.000 por cabeza) y trabajo en su lugar de destino, algo que no se cumplió o tardó años en suceder (persisten hasta el día de hoy cuestiones legales). También les fue prohibido el retorno a su tierra natal. Gran parte de esta población termino viviendo en barrios precarios y sin empleo. 
Para abril de 1973 ya no quedaban “changocianos” (nombre por el cual se los conoce) en la isla Diego García. Este claro atentado a los DD.HH y violatorio de diversas normas internacionales es negado por el Reino Unido que sostiene que todos los “evacuados” de la BIOT eran contratistas.

¿Cuál es la diferencia entre la población de las Islas Malvinas y los ex habitantes de Diego García para aplicar el concepto de autodeterminación? ¿Por qué los kelpers deben tener a toda costa injerencia en su futuro y los changosianos no, si ambos pertenecen a un supuesto Territorio de Ultramar? La única coincidencia no se da entre los kelpers y los changosianos, sino entre los pobladores argentinos previos a 1833 en las Malvinas y los segundos: ambos fueron deportados por la corona británica.

El gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte aplica de esta forma un nuevo doble estándar, invalidando las bases de su discurso con el cual justifica la ocupación de las Islas Malvinas.


[1] Isla coralina oceánica, por lo general con forma de anillo más o menos circular, o también se entiende como el conjunto de varias islas pequeñas que forman parte de un arrecife de coral, con una laguna interior que comunica con el mar.

martes, 12 de junio de 2012

Guerra Civil en Malí


Muchas veces suceden eventos en el mundo que por una u otra razón obtienen poca trascendencia en los medios. La guerra civil en Ruanda en 1994 o los primeros años de la crisis en Darfur son ejemplos de esto. No es casualidad que ambas citas sean del continente africano. Si bien el lejano oriente no se queda atrás, el continente negro es el principal exponente en el “ranking del olvido mediático” en occidente. En muchos casos hace falta superar cifras con varias ceros de muertes para que se haga eco de lo que sucede.
Desde este blog intentaremos difundir un poco lo que está sucediendo en el norte de Malí, un estado en el norte de África.

Como en muchos otros estados independientes en África, Mali tiene una larga historia de vida independiente pero otra igual de larga bajo el dominio de una potencia extranjera. Pasamos de las épocas de la Mali imperial y el Imperio Songhai en el siglo XV hasta la expansión saadita del siglo XVIII. El año 1884 marcaría el inicio del dominio colonial. Fue en la Conferencia de Berlín donde las potencias europeas se dividieron, regla en mano, el continente y sus recursos. Por esta repartición el territorio de la actual Malí quedó bajo control francés.

Las fronteras trazadas arbitrariamente dividieron pueblos, culturas y religiones amigas y en muchos casos acercaron facciones irreconciliables. Este es el gran dilema del continente africano. En el caso presente la principal fuerza afectada fue el pueblo Tuareg. Este pueblo bereber de tradición nómade extiende sus regiones frecuentadas a lo largo del desierto del Sahara.

Cuando en 1958 se independiza Mali del control francés los Tuaregs reaniman sus pretensiones de independencia y preservación de la cultura. Durante la corta vida de la República de Malí se sucedieron una serie de revueltas contra los gobiernos locales por parte de este pueblo (1990, 2006 y 2009). En el año 2011 se constituyó el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (nombre con el cual se conoce la parte septentrional de Malí y compuesto principalmente por miembros de la etnia Tuareg). Para enero del 2012 ya contaba con un número de adherentes significativo y con el control del 70% del norte del país. Las cifras de desplazados superan los 200.000.

La debilidad e inacción del poder central generó insatisfacción entre el ejército regular, lo que llevó a un golpe de estado a fines de marzo, derrocando al presidente Touré. Esto no hizo más que beneficiar a los rebeldes del norte, que aprovecharon la ocasión para asegurar las principales ciudades (Timbuctu y Gao). 

Pero este afianzamiento territorial del MNLA no implica su integridad. El movimiento está dividido entre grupos seculares y el movimiento islamista Ansar Dine. Esta última es fuertemente vinculada a redes como Al-Quaeda. Informes locales indican que los islamistas correrían con ventaja en una potencial carrera por el control del hipotético estado.

Finalmente, el 6 de abril de 2012 se declara la independencia del Estado de Azawad:

“Mali es un estado anárquico, por lo tanto nos hemos reunido en un movimiento de liberación nacional para colocar a un ejército capaz de asegurar nuestra tierra y una oficina ejecutiva capaz de formar instituciones democráticas. Nosotros declaramos la independencia de Azawad a partir de este día.”
Moussa Ag Assarid, portavoz del MNLA


La independencia fue oficialmente desconocida por la mayoría de los Estados incluyendo a EE.UU, Rusia, Francia y Argelia, así como organismos internacionales como la Unión Africana y la Unión Europea.

Con la pérdida de casi la mitad de su territorio, el gobierno central de Malí tiene dos opciones: enfrentar la rebelión a un gran precio debido al fuerte sentimiento nacionalista del norte y las débiles Fuerzas Armadas o admitir oficialmente la división de su territorio como lo hizo Sudán el año pasado con Sudan del Sur.

Ambas opciones acarrearan grandes desplazamientos de población civil, ya sea por el potencial enfrentamiento armado a gran escala o por la imposición de nuevas leyes y costumbres que alteren la vida cotidiana.

Pase lo que pase el MNLA se enfrenta a una difícil misión. 

viernes, 6 de abril de 2012

Las independencias latinoamericanas desde la óptica de las potencias


La principal repercusión que tuvieron las independencias de los diversos Estados americanos fue la económica. Si bien no hay que descartar, sobre todo en las hispánicas, el impacto político, es el comercio el centro de la atención e interés de las potencias europeas.

El principal interesado en el avance de los acontecimientos fue Inglaterra. Durante los últimos años del imperio napoleónico, se le habían otorgado los derechos a comerciar con las colonias hispánicas en vistas de que España no estaba en condición de hacerlo. Al liberarse España, los británicos no querían perder este beneficio económico y por eso comenzaron a hacer fuerza para evitar la restauración monárquica en el continente americano. Estas nuevas naciones significaban una formidable ocasión para expandir los mercados de la industria inglesa que era la fuente de riqueza del imperio.

Algo similar sucedía con lo que sería Brasil, ex colonia portuguesa, donde los intereses ingleses eran palpables al ser esta misma corona la que protegió al soberano portugués e inundo de sus mercancías a la colonia portuguesa. 

Inglaterra no deseaba perder estos mercados, algo que posiblemente sucedería con la restauración monárquica y también si otras potencias europeas avanzasen sobre estas fuentes de ingreso con sus propias manufacturas.

Por otra parte, los países miembros de la Santa Alianza, las conservadoras y monárquicas Prusia y Austria, veían a estos movimientos independentistas americanos como una amenaza a la estabilidad monárquica europea, pero carecían de intereses y capacidades mayores como para tomar posiciones más directas y drásticas.

España, como principal afectado por estas rebeldías, buscaba después de la restauración de Fernando VII, retomar las riendas sobre sus colonias. Algo que intento mediante la fuerza y el envío de ejércitos.

Sin embargo, fue la intransigencia de la corona para implementar propuestas como la instauración de monarquías a cargo de príncipes europeos e ignorar las diferencias que había entre los gobiernos provisionales la que en última instancia complico el éxito del emprendimiento español.

Francia, por otra parte, manejaba las posibilidades de la división del continente en nuevas monarquías, a cargo de príncipes europeos, entre los cuales había candidatos nacionales. Pero por diferentes razones, Inglaterra y España se opusieron.

Rusia jugaba más bien en el plano europeo y proponía una mediación para lograr atraer a España a su esfera de influencia y lograr herramientas para presionar al gobierno inglés.
Como dijimos al inicio, Hispanoamérica pesó mucho más en las relaciones internacionales que Brasil, que se sintió solamente en los círculos ingleses como una oportunidad de expansión de mercados (o mantener lo que ya tenía desde época de la colonia).



Si el interés de Europa en la cuestión de la independencia americana era primordialmente económico, para los Estados Unidos la cuestión era igual además de agregarle que se jugaba el futuro de su zona de influencia, su hemisferio.

La nueva nación del norte veía en estas posibles nuevas repúblicas una forma de ganar mercados sobretodo en detrimento del imperio español. Con la independencia provisional se abrieron nuevas posibilidades de comercio, pero el gobierno estadounidense fue cauto respecto a las relaciones diplomáticas con estos y sus posibles repercusiones en el ámbito europeo, sobre todo con Inglaterra, la potencia del momento.

Además de todo, EE.UU tenían intereses territoriales en diversas zonas de América del norte, incluyendo al Florida y regiones cercanas a México. Con la continuidad de la guerra de independencia, a la corona española se le hacía virtualmente imposible controlar estas zonas, lo que ayudaba al avance norteamericano. Pese a todo, EE.UU aún quería mantener en los primeros años una relación armoniosa con España, debido a que deseaban prontamente poder adquirir la Florida por medio de una compra-venta.

Por eso, debido a  acusaciones españolas de que por iniciativas privadas los rebeldes eran abastecidos con armamento norteamericano, en 1817 el gobierno estadounidense declaro la neutralidad. Tomaron una actitud paciente.

Pero con la revolución española de 1820 había llegado hora de tomar cartas directas en el asunto, y evitar que el continente cayera en forma definitiva en la esfera comercial británica.

De todas formas, tanto Inglaterra como EE.UU tenían un importante interés en común. Este era mantener afuera del hemisferio a las demás potencias europeas. Inglaterra por razones de mercado principalmente, y Estados Unidos por el hecho de evitar confrontaciones políticas en lo que consideraba era su zona de influencia.

Por eso, luego de una serie de negociaciones entre el Primer Ministro ingles, Canning y funcionarios norteamericanos, en 1823 se declaró (finalmente en forma unilateral estadounidense) lo que sería conocido como la Doctrina Monroe, que propugnaba el lema “América para los americanos”. Esta buscaba dejar afuera todo interés europeo mas allá del británico, y era puesto en práctica justamente por la armada de dicha nación, ya que los EE.UU no podrían hacerlo por si mismos.

De esta forma, ambas naciones se aseguraban sus intereses en el hemisferio y se dejaba a la principal amenaza (Francia) afuera del juego. Sobretodo Centroamérica quedaría a merced de la futura potencia del norte. Latinoamérica quedaría definitivamente fraccionada por la diversidad de ideologías, culturas e intereses. 

martes, 13 de marzo de 2012

Narcotrafico en Argentina: Expansión


Nos encontramos en una etapa de crecimiento de actividades ligadas al tráfico de drogas ilegales y bienes de contrabando. Ejemplo de esto son los cada vez más frecuentes descubrimientos en allanamientos en todo el territorio nacional, así como la confiscación de cargamentos ilegales, con origen en la Argentina, en otras partes del mundo. Según la Organización Mundial de Aduanas (WCO), en un informe publicado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)[1], los principales países distribuidores de América del Sur luego de Colombia, Bolivia y Perú, son, según tamaño de las incautaciones: Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina. Pero el mismo informe hace énfasis en el importante incremento de la mercancía incautada en nuestro país. Las confiscaciones de cocaína crecieron en la Argentina en forma exponencial desde 1.6 toneladas en el año 2002, pasando por 12.1 toneladas en el año 2008 para llegar a una cifra de 12.6 toneladas de cocaína incautadas el año siguiente.  Estos cargamentos tenían, en muchos casos, a Chile como destino, mientras que en al menos 194 casos el punto final era el continente europeo. Pero la cocaína no es la única droga ilícita que sufrió un aumento en las incautaciones. La confiscación de pastillas de éxtasis  creció de 11,072 en el 2008 a 136,550 en el año siguiente. El gobierno argentino también confirmó la incautación de 20kg de metanfetamina  y un laboratorio de éxtasis en el 2008. El mismo reporte de la UNODC también se hace eco de la mediática incautación de más de 4 toneladas de efedrina en el Gran Buenos Aires en el año 2009.
Históricamente la Argentina no fue un país productor de drogas ilegales para la exportación como lo pueden ser Bolivia, Perú o Colombia. El mismo hecho del aumento del número de incautaciones tampoco quiere decir que la historia se esté revirtiendo. Por lo contrario, esto puede ser un indicio de un cambio de función de la Argentina en la estructura logística del narcotráfico.
Por razones geográficas, Argentina nunca fue un lugar propicio para el desarrollo del tráfico ilegal de drogas. Su ubicación en el extremo sur del continente  y sus grandes distancias hacen poco rentable el traslado de dichas mercancías tanto intranacional como internacionalmente. Este último destino es el más lucrativo para los traficantes. Naciones como México o Colombia sirvieron   durante décadas como punto de partida para ingentes de cargamentos hacia todas partes del mundo. Esto llevo a los países receptores, principalmente EE.UU y Europa, a aumentar las medidas de seguridad y control de los embarques provenientes de dichos lugares. A la par de esto, los mismos gobiernos de los países productores comenzaron a ver afectados sus intereses comerciales y su imagen como país en el exterior, recibió un impacto negativo. Como resultado, los diversos gobernantes comenzaron a emplear medidas cada vez más drásticas para combatir esta actividad ilegal, llegando hasta la utilización de las FF.AA. en la tarea de búsqueda y destrucción de los centros de producción e incautación de los cargamentos.
Este endurecimiento de las políticas frente al narcotráfico en la mayoría de los países de la región, llevó a que se modifiquen las rutas de este negocio. El gobierno  argentino ha implementado en los últimos años una serie de programas nacionales y de cooperación internacional a través del SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico). Ejemplos de estos son el Programa BIDAL[2], auspiciado por la Organización de Estados Americanos y el Programa Prevenir[3], en conjunto con el Banco Mundial y el Ministerio de Salud.
Pero el gobierno descuidó toda una faceta de este problema tan arraigado a las sociedades latinoamericanas.
Los métodos para trasladar los cargamentos a través de las fronteras son múltiples y en este trabajo nos centraremos en la problemática de los vuelos clandestinos, la vía aérea del contrabando.
Este hecho va estrictamente ligado con la falta de control territorial que ejerce el gobierno nacional en muchas zonas fronterizas e incluso en provincias más alejadas de estas. Las constantes reducciones en el presupuesto de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad, a la par de la corrupción en el ámbito judicial, han creado zonas de poca o nula penetración y presencia estatal, facilitando el contrabando sin ser detectado.
Esto nos lleva al eje de esta tesina. Incluso en el caso de ser detectados, las autoridades nacionales no cuentan con herramientas eficientes para someter a la ley a los contrabandistas.
Como hemos dicho, el endurecimiento de las políticas de los países vecinos y el descuido de factores relevantes por parte del gobierno nacional ha llevado a que se cree un desequilibrio y hoy en día presenciemos un incremento en el narcotráfico en la Argentina.


[1] La UNODC pública anualmente un informe en el cual plasma las estadísticas y los números vinculados tráfico y consumo de drogas junto a otros crímenes. En este caso nos estamos refiriendo a la versión 2011 del World Drug Report.  http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/WDR2011/World_Drug_Report_2011_ebook.pdf
[2] El objetivo del Proyecto BIDAL es la creación o el fortalecimiento de los sistemas de administración de bienes incautados y decomisados con el fin de generar ingresos adicionales para financiar programas o proyectos nacionales e internacionales.http://www.sedronar.gov.ar/images/archivos/proyecto%20bidal.pdf
[3] El Programa Prevenir es un  programa nacional de prevención integral de uso indebido de drogas, que focaliza su accionar en los niveles locales de gobierno. Está destinado a los municipios de todas  las regiones de la República Argentina que, sensibilizados con la problemática, decidan desarrollar estrategias preventivas. http://www.sedronar.gov.ar/images/archivos/programa%20pevenir%20web.pdf

domingo, 12 de febrero de 2012

Piratas Somalíes: La Maldición de la pobreza estructural


Muchos coinciden en que la historia es cíclica y que lo que sucedió en el pasado eventualmente volverá a pasar. ¿La piratería marítima puede ser uno de estos ciclos? De chicos todos leímos o escuchamos las aventuras de los famosos piratas de barba espesa, parche en el ojo y pata de palo. Esta actividad cuyo auge fue en el siglo XVII hace ya algunos años que vuelve a ser noticia en el mundo. Pero esta vez no estamos hablando de corsarios surcando el Caribe en buques a vela cargados de cañones, sino más bien de pequeñas embarcaciones a motor, repletas de individuos cargando rifles de asalto y provenientes por lo general de África o el sudeste asiático.

Justamente allí podemos situar los focos de atención de este problema que lentamente va afectando el comercio internacional. El denominado cuerno de África, que comprende a Somalia, Eritrea y del otro lado del Golfo de Adén,  Yemen junto a las regiones salpicadas por islas frente a Tailandia, Singapur, Malasia y Vietnam son el epicentro de la actividad pirata.

Todos estos países tienen algo en común y es la extrema pobreza que afecta a grandes partes de las poblaciones. En Yemen y Eritrea este número es cercano al 50%, en Tailandia 15% y en Vietnam 28%. Somalia, el leading case, no computa datos.

La correlación entre la pobreza y la piratería de mar puede ser trazada desde el punto en que la falta de infraestructura, la falta de recursos y la ausencia o impotencia del Estado lleva a sectores marginales de la población a buscar nuevos caminos, de dudosa o nula legalidad, de sobrevivir.

Si miramos el mapa de comercio mundial notaremos que a kilómetros de la costa somalí corre una de las rutas más utilizadas por el comercio global. Buques petroleros zarpan de Medio Oriente y cruzan hacia occidente mientras que portacontenedores llenos de mercancía hacen el camino inverso hacia los grandes mercados asiáticos (China e India). Era cuestión de tiempo hasta que la pobreza llevara a los somalíes a mirar hacia el mar. 

Para hablar un poco sobre Somalia, nos estamos refiriendo a uno de los países más pobres del mundo. Devastada por largas y sangrientas guerras civiles este país africano vive principalmente de la actividad ganadera local y la transferencia de remesas desde países vecinos. Su economía es ampliamente informal y la ausencia de un Estado central no ayuda a mitigar estos problemas. Sus recursos son escasos. Cuenta con algunos yacimientos minerales pero la inestabilidad interna y la total falta de garantías los hacen virtualmente inexplotables. El territorio está dividido en especies de feudos, donde señores de la guerra son los que ostentan el poder y la ley, dejando a Mogadisco (la capital) en la impotencia.

El modus operandi de estos piratas modernos es simple. Cuentan con escondites en la costa y al oscurecer se valen de pequeñas embarcaciones a motor para acercarse sin ser advertidos a los grandes buques de carga para abordarlos, reducir la tripulación y saquearlos o pedir rescate. Estos ataques comenzaron siendo cercanos a la costa, pero con el pasar del tiempo se fueron produciendo cada vez mas mar adentro, hasta que en el 2008 el superpetrolero saudita "Sirius Star”, cargado con dos millones de barriles de crudo fue secuestrado a más de 800km al suroeste de Mombasa, Kenia.

Según datos recientes de la Organización Marítima Internacional[1], el organismo de Naciones Unidas dedicado a promover la cooperación entre Estados y la industria de transporte para mejorar la seguridad marítima y para prevenir la contaminación marina, en el año 2011 se registraron un total de 45 buques secuestrados, 176 abordajes, 105 intentos de abordajes y disparos contra 113 barcos.

El impacto en el comercio se hace sentir cada vez más. Muchas empresas que se ven afectadas al estar obligadas a transitar por el estrecho golfo deben contratar seguros especiales que han aumentado sus cuotas a la par de los ataques, teniendo esto repercusión en algunos casos en el precio final de la mercancía. Otro factor es la seguridad de las tripulaciones. Ya en varias ocasiones se han producido actos de violencia hacia estas. La desviación de esta ruta significaría un mayor costo de transporte, por lo que otra vez se verían aumentados los precios y hasta podría bajar la oferta.

La comunidad internacional ya ha tomado algunas medidas para combatir este flagelo. La más resonante de estas fue la creación de la coalición internacional denominada Task Force 150, compuesta por, entre otros, EE.UU, Reino Unido, Japón, Francia y Alemania. SU misión es la de patrullar las aguas afectadas y socorrer a navíos bajo amenaza.

Otras medidas incluyeron la creación de rutas más estrechas para concentrar el tráfico y mejorar el control, la conformación de convoys para mayor seguridad. Pero también se ha trabajado con tierra firme. Diversas misiones humanitarias y proyectos de desarrollo se han llevado a cabo con diversos resultados para intentar alejar a la población de la piratería.

Todas estas medidas han contribuido a reducir levemente el número de actos de piratería en la zona. En parte gracias a la presencia de la coalición los números han bajado si comparamos los datos del 2011 con los del año anterior. En el año pasado se registraron 802 rehenes, casi un 30% menos que en el 2010, cuando se registraron 1181 víctimas de secuestro. Los piratas somalíes elevaron sus ataques de 219 en 2010 a 237 en el 2011, pero solo tuvieron éxito en 28 ocasiones, lo que significa un índice de fracaso del 43%respecto al año precedente. [2]

Pese a esto el número de ataques es aún alto y las consecuencias en el comercio regional y global se hacen sentir. El problema está en encontrar una solución que permita un tráfico seguro por la zona sin dejar de lado el derecho de la población somalí a una vida digna y sin necesidad de tener que recurrir a las armas para ganarse la vida.

Pero hay que tener en cuenta que los oportunistas nunca faltan, e inevitablemente se seguirán trasladando cargas de valores millonarios no solo por el Golfo de Adén y representaran un objetivo lucrativo para estos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Malvinas: hacer que el RU negocie


La última cumbre del Mercosur en Montevideo trajo varios puntos fuertes. Nos centraremos en la cuestión Malvinas, que en los últimos años volvió a cobrar fuerza y a ser tema de discusión a nivel nacional e internacional. 

En resolución unánime entre los países miembros, se acordó cerrar todos los puertos a los barcos que naveguen bajo bandera de las Islas Malvinas ocupadas por los británicos. Esta medida afectará a las 19 embarcaciones registradas y que en su mayoría pertenecen a empresas conjuntas con capitales españoles dedicadas a la pesca. 

El Foreign Office condenó estas medidas y las tildó de ‘intentos de aislar económicamente a la isla’. 

Esta política concuerda con las decisiones tomadas en los últimos años por el gobierno argentino. Entre otras, se condicionó el tránsito de buques desde y hacia las islas por mar argentino. También países como Chile, Uruguay y Brasil han denegado el acceso a embarcaciones de guerra vinculadas a las Malvinas. 

Puede ser una estrategia adecuada para conseguir el objetivo de sentar al Reino Unido a la mesa de negociación y hacerlo acatar las resoluciones de Naciones Unidas, que año a año ignora. 

La vida en las Islas Malvinas es virtualmente imposible sin el contacto con el exterior. El archipiélago no cuenta con vegetación y vida animal suficiente para mantener a la actual población Kelper y a la base militar. Dicho abastecimiento proviene en gran medida de la tierra firme más cercana, el continente sudamericano. 

Si se pudiese cortar toda vía de suministro desde América del sur, la colonia británica se vería obligada a obtener el reemplazo desde puntos más alejados. Para lograr este cometido, la Argentina deberá contar con la estricta colaboración de todos sus vecinos con acceso al océano, tanto Atlántico como Pacífico. 

Pero el mar no es la única vía de acceso a las Islas Malvinas, y por ende la única opción de abastecimiento. Actualmente, LAN Chile opera vuelos semanales desde Punta Arenas y Santiago a Mount Pleasent, nombre de la base militar. Por eso es menester que Argentina trabaje en conjunto con el gobierno chileno de Piñera para detener estos vuelos y obligar a cerrar esta vía de suministro. 

Una vez cortada toda comunicación con el continente, el gobierno isleño deberá optar por cubrir sus necesidades desde puertos más alejados a un costo mucho mayor. El mantenimiento de la base militar en las islas ya le cuesta a la corona británica varios millones de libras, algo que en una economía en recesión puede ser innecesario. 

El fin de esta estrategia es aumentar aún más el costo de mantenimiento de la colonia y obligar al Reino Unido a negociar.